Luego de una larga lucha en los tribunales, la Asociación de Autoridades Tradicionales y Cabildos U’wa, logró que el Consejo de Estado les diera la razón y decidiera, de fondo, la anulación de la licencia que entregó al Agencia Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) a Ecopetrol para el desarrollo del proyecto Magallanes.
Según los demandantes del pueblo A´wa, la licencia ambiental no solo fue entregada a espaldas de los habitantes de la zona, sin consulta previa; además, nunca se tuvo en cuenta el carácter sagrado de los cuerpos de agua como el río Cobugón y la quebrada La China.
La decisión se basa en dos pilares fundamentales: la falta de consulta previa y la omisión de los graves impactos ambientales y culturales.
Lo más relevante sobre la protección del agua:
• Irrespeto a lo sagrado: La demanda resaltó que el proyecto ignoró el carácter sagrado de fuentes hídricas vitales como el río Cobugón y la quebrada La China.
• Visión integral del ecosistema: Para el pueblo U’wa, el agua no es solo un recurso, sino parte de su supervivencia física y cultural. El fallo reconoce que no se pueden evaluar los impactos ambientales sin entender la conexión espiritual y ancestral de la comunidad con sus cuerpos de agua.
• Fallas en los estudios: Se demostró que los estudios de impacto ambiental fueron incompletos al no considerar cómo la intervención petrolera afectaría el equilibrio del territorio y el uso ancestral de la tierra.
Esta sentencia sienta un precedente vital: el desarrollo económico no puede pasar por encima de la protección del agua ni de la autonomía de los pueblos indígenas, quienes actúan como los principales guardianes de los ecosistemas en Colombia.
Esta victoria se suma a otras acciones judiciales recientes donde comunidades indígenas han ganado la defensa de sus derechos territoriales frente a proyectos de hidrocarburos.
Fuente: El País
